Verónica Paredes, su experiencia con jóvenes vulnerables y conexión con lo humano

La Psicóloga UDP, Actualmente es la Encargada de Formación y Convivencia Escolar en el Colegio Técnico Profesional Vicente Valdés de La Florida. Egresada en 2009, ha trabajado en la coordinación y orientación de jóvenes con altos porcentajes de vulnerabilidad.

Psicóloga UDP Verónica Paredes

Psicóloga UDP Verónica Paredes

Verónica Paredes, estudió entre el 2003  y se tituló en el 2009, lleva años trabajando con jóvenes vulnerables desde la orientación y ahora, desde la gestión, asumiendo nuevos desafíos a  cargo de  10 establecimientos. Durante su paso por la Facultad de Psicología, siente que fue muy bien preparada para enfrentar el área laboral. En un futuro tiene pensado dos proyectos: irse a estudiar a Finlandia y trabajar en gestión de proyectos educacionales para colegios vulnerables.

-Cuéntanos en qué te desenvuelves hoy profesionalmente y un poco de tu día a día en ese ámbito.

Actualmente trabajo como Encargada de Formación y Convivencia Escolar en el Colegio Técnico Profesional Vicente Valdés, perteneciente a la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago. Mi tránsito en esta institución ha tenido diferentes etapas. Llevo seis años formando parte de este proyecto y en ellos he tenido tres cargos que me han desafiado y enseñado de diferentes formas. Comencé el 2011, como orientadora, y dos años más tarde me ofrecieron hacerme cargo del área de formación: orientación, convivencia escolar y pastoral, pasando a formar parte del equipo directivo en un proyecto que implica hasta la actualidad llevar un colegio con una vulnerabilidad del 81,8 % a ser el mejor establecimiento educacional técnico profesional de Santiago, por mandato de la Vicaría de la Educación.

El año pasado, en este caminar, me enfrenté a un nuevo desafío profesional que me llevó a estar en la coordinación del área de formación de los diez colegios de la corporación, aprendiendo de gestión y comprendiendo la asesoría como un servicio constante a quienes dirigen las instituciones.

Hoy volví a mi colegio de base con mi equipo directivo. Con ellos iniciamos este proyecto que está recién comenzando a dar frutos. Mi directora, Verónica Tagle Alles, me ha mostrado la importancia de que terminemos juntas lo que iniciamos y que dejemos esta obra caminando, por ello me reencuentro en mi sexto año con desafíos renovados, pasando a una nueva etapa con los profesores.

Mi día a día es agitado. Tengo 20 reuniones semanales, para acompañar a cada profesor jefe en su tarea, reunirme con el equipo directivo, el equipo de formación, la comisión de convivencia escolar y el consejo de profesores. Realizamos mediaciones escolares, contención tanto al personal como a los estudiantes. No hay que olvidar que en vulnerabilidad los problemas recorren un amplio espectro desde el estrés en el personal, desesperanza, sobrexigencia, interacción con “códigos de la calle” que con base en la violencia y el temor urgen por alguien que enseñe y dé la oportunidad de otros caminos para resolver estos conflictos que piden acompañamiento.

En paralelo, también promocionamos la buena convivencia por medio de prácticas como el desarrollo de proyectos estudiantiles, donde ellos son los protagonistas y nosotros solo los facilitadores y realizamos charlas de acuerdo a necesidades de profesores. Debo reconocer que en este trabajo se desarrolla la flexibilidad y creatividad, donde la necesidad tiene cara constante de urgencia y los recursos son pocos, por lo que se activan ideas geniales que sorprenden y todos aportan un grano de arena para hacerlo real.

– Como psicóloga de la Universidad Diego Portales  ¿qué de lo aprendido te ha servido  para tu desarrollo profesional?

Como ex alumna de la Portales, me siento orgullosa de decir que nos prepararon bien para enfrentar el mundo laboral con responsabilidad, compromiso en la tarea y capacidad para levantar proyectos de intervención acordes a lo que la institución necesita. Recuerdo que mi malla tenía ramos que nos confrontaban con nuestras fortalezas y debilidades. Cuando entré, no imaginaba que pasaría por biodanza, teatro, aikido y otros, lo cual me ayudó a trabajar mi timidez.

Psicopatología y psiquiatría es la clase que esperaba cuando entré a estudiar y recién en tercer año lo vimos, pero entendía que había que reflexionar desde lo sano primero para poder comprender lo patológico. Así mismo, lo humano y diverso de los profesores, te permite ir encontrando tu propio estilo, teniendo la oportunidad de conocer diferentes ejemplos de cómo ser psicóloga. Ellos creen en ti y te exigen con el fin de que des lo mejor.

Me sirvió conocer las diferentes áreas de trabajo de la psicología para elegir el camino que quería recorrer y ampliar mi mirada del mundo laboral. Es fundamental que nos lleven a terreno desde segundo año, donde, sin darnos cuenta, comenzamos a desarrollar competencias laborales fundamentales como el trabajo en equipo y la responsabilidad hacia compromisos con una institución externa que te abre las puertas.

-Cómo fue tu paso por la UDP? ¿Qué recuerdos guardas de tus años de estudio?

Recuerdo con cariño a la Facultad de Psicología, es un espacio acogedor, diverso y soñador. Las largas conversaciones en las ventanas aún las recuerdo como espacios de crecimiento, donde siendo jóvenes nos creíamos psicólogos desde el día uno y soñábamos con la manera de salvar al mundo. Hice amigos que tengo en la actualidad. Estudiar psicología te permite conversar inesperadamente desde el corazón con otro, te lleva a mirar tus virtudes y tus sombras, te cuestiona profundamente. Así la intimidad con el otro se da sin que te des cuenta en el camino de convertirte en profesional.

Hay varios profesores que me marcaron y sorprendieron en sus clases, no solo por lo que enseñaban, sino que por sus anécdotas que nos relataban con pasión para que entendiéramos en lo que nos convertiríamos. Agradezco a la profesora Paulina Müller por mostrarme la ética del trabajo y responsabilidad en el área infanto juvenil. También recuerdo con cariño a Alejandro Boric, quien nos enseñó a hacer un camino en pos del potencial humano. Por último, menciono a Diana Rivera, que me guió en mi tesis, me enseñó estructura, disciplina y profesionalismo al hablar de un tema. Fue un aprendizaje que hasta hoy recuerdo.

-¿En qué medida vislumbras que en estas últimas dos décadas ha cambiado el perfil del psicólogo y lo que se le debe ensañar a nivel de pregrado?

Creo que muchos entramos pensando en trabajar en el área clínica en un trato uno a uno. Sin embargo, la psicología se ha abierto espacios en casi todos los ámbitos laborales. Por esto, considero que debiesen enseñar la autogestión de proyectos y el desarrollo del propio estilo de liderazgo, dado que he visto que nuestro perfil puede ayudar a coordinar equipos de trabajo desde una mirada que si bien está orientada a la tarea, no olvide lo humano.

-Finalmente, ¿cuáles son tus proyecciones de aquí a cinco años más?

En cinco años, tengo dos proyectos. Uno es especializarme en el área de gestión educacional. Aún no sé si realizar el magíster que prepara directores de excelencia o irme a Finlandia a la universidad de Jyvyskala, donde imparten el Master of Arts in Educational Leadership. Además de estudiar, me gustaría trabajar en la gestión de proyectos educacionales para colegios vulnerables o avanzar a la dirección de un colegio rural. Igualmente, he aprendido que, si bien uno planifica, la vida laboral te sorprende y van apareciendo invitaciones a formar parte de proyectos que uno no espera, pero cobran sentido en el propio camino profesional.