Egresada de Psiquiatría UDP es la primera profesional del área en Isla de Pascua

Tras realizar seis años de formación, la Dra. Magdalena González Marentis realizará la devolución de la beca MINSAL-UDP en la comunidad de Rapa Nui.

En 2011, Magdalenafoto del 'Opitara' de Hanga Roa González Marentis ingresó al programa de formación en Psiquiatría Adultos, desarrollado por el Ministerio de Salud y la Facultad de Medicina UDP. Tras seis años de formación, entre ellos tres de atención en consultorios, inició un nuevo periodo de devolución, que en esta ocasión le implicó cambiar de continente para llegar hasta su destino. El Servicio de Salud le dio la oportunidad de elegir entre ciertos lugares y así llegó a Isla de Pascua.

“Junto con mi marido decidimos venirnos a Rapa Nui y tomar esto como una aventura de vivir en un lugar nuevo para nosotros y distinto a lo que estábamos acostumbrados, es decir, salir de nuestra zona de comodidad. Lo que nos parecía atractivo también por nuestro interés por la interculturalidad y por el contacto con la naturaleza que ofrece la Isla”, explica la Dra. González.

Antes de su llegada, no había un psiquiatra fijo en el Hospital de Hanga Roa, sino que la demanda se cubría mediante rondas psiquiátricas tres veces al año y videoconferencias, con el manejo diario realizado por psicólogas y trabajadores sociales, junto con los médicos generales de zona, los que hacían un buen trabajo, pero con dificultad mantener una continuidad en los tratamientos.

Producto de lo anterior, hasta ahora, el desafío más difícil para la Dra. González ha sido el manejo de las expectativas generadas por la presencia permanente de un psiquiatra en la Isla.

Al respecto, explica que “si bien se observan como principales problemas de salud mental, los asociados al consumo de sustancias y a la violencia, de los que se espera una solución, por otro lado se normalizan y no se cuenta con el suficiente apoyo de las autoridades fuera del área salud, ni de la ley (por la Ley Pascua), que son las que mayormente podrían aportar a disminuir estos problemas”.

Además, agrega,  “al estudiar la historia de este lugar, no es que se justifiquen, pero sí se hacen comprensibles que aparezcan como consecuencias los problemas de salud mental antes mencionados, y entendiendo la salud (sobre todo la salud mental) como un resultado de una multiplicidad de factores, no se puede esperar que esto se solucione simplemente mediante la presencia de un especialista”.

¿Cuál crees que será tu principal aporte?

Al ser la primera psiquiatra fija en la Isla, esto ha significado tener que definir y organizar el rol de mi especialidad en un hospital que tiene un funcionamiento único en el país, puesto que debido al aislamiento y la limitación de los recursos, no corren las mismas reglas que en el resto del sistema de salud pública. Por ejemplo, en cuanto al funcionamiento en equipos diferenciados por niveles de complejidad y con posibilidad de derivaciones comparativamente expeditas entre éstos, sino que cada especialista tiene que ejercer una diversidad de funciones simultáneamente. Debido a lo anterior, se espera que pasado cierto tiempo de conocimiento del tipo de necesidades locales existentes en salud mental, entregue un modelo de atención psiquiátrica pertinente a las particularidades antes descritas.

¿Te sientes contribuyendo a reducir el déficit de especialistas en el país? 

Sí, sobretodo en un lugar tan aislado como éste, puesto que habiendo otras buenas oportunidades laborales y de subespecialización quedándose en Santiago o partiendo al extranjero, creo que para cualquier persona es difícil tomar una decisión tan grande como cambiarse de continente (con familia incluida), para ejercer además como única especialista en el ámbito y asumir la responsabilidad que eso significa.