Conoce a Marcela Lechuga, especialista en psicología de la salud y el dolor

Egresada en 1991, la psicóloga ha escrito los libros “Así es la vida” y “Arriesgarse a vivir” con gran éxito. Actualmente está trabajando en su consulta particular y realiza, permanentemente talleres , cursos y conferencias. Su formación, además, contempla la hipnoterapia y psicodrama.

Marcela LechugaMarcela Lechuga, titulada en 1993, tiene vasta experiencia en el mundo de la psicología, trabajando en la salud pública y privada, y ha sabido retratarlo en sus publicaciones y actividades de difusión. Fue parte de la creación de las “Normas Nacionales de alivio del dolor y cuidados paliativos” del programa Cáncer del Ministerio de Salud, que hoy es parte del programa Auge. Integró el Centro de Alumnos de Psicología UDP en 1988, con el fin de unir diferentes ideas políticas y sociales.

-Cuéntanos en qué te desenvuelves hoy profesionalmente y un poco de tu día a día en ese ámbito

Después de haberme desempeñado en instituciones de salud pública y privadas, actualmente estoy dedicada a la atención en mi consulta privada junto con realizar talleres, cursos y conferencias a través de mi consultora “Acquaris Ltda.”.

Paralelamente, he volcado mis trabajos de investigación y la experiencia adquirida con los pacientes en dos libros ya publicados y en un tercero en elaboración. El primero, “ Así es la vida “ (Editorial Zig Zag) fue publicado en el 2013 y estuvo 22 semanas en el ranking de los más vendidos alcanzando su séptima edición con mas de 21.000 ejemplares; y el de reciente publicación “Arriesgarse a Vivir” (Editorial Penguim Randon House). Ambos han trascendido a países como Colombia, Uruguay, Argentina, México.

¿En qué año ingresaste a la UDP y en qué año te titulaste?

Ingresé en 1986, egresando en 1991. Hice  mi tesis de grado en alivio del dolor con un profesor guía internacional ya que en ese momento no había profesionales chilenos en esa área y me titulé en 1993. En este periodo me casé, nació mi hija, y también logré la especialización en Psicología de la Salud y Alivio del Dolor en Cuba, Colombia y Perú.  Participé en la creación de las “Normas Nacionales de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos” del programa Cáncer del Ministerio de salud  y  que hoy es un programa AUGE para todos los chilenos. Me formé en hipnoterapia, psicodrama y en todos los recursos que me permitieran aliviar el dolor y el sufrimiento innecesario, adquiriendo una experticia que me ha permitido formar a otros psicólogos en alivio del dolor y cuidados paliativos.

– Como psicóloga de la Universidad Diego Portales, ¿qué de lo aprendido te ha servido  para tu desarrollo profesional?

Ingresé a  estudiar psicología, después de haber cursado hasta 4º año de Ingeniería Civil Bioquímica en la Universidad Católica de Valparaíso. Lo que provocó mi retiro fue darme cuenta  que aquello que me había motivado a estudiar ingeniería no se haría nunca realidad, ya que mi sueño al estudiar bioquímica  era que esta carrera podría  permitirme hacer alimentos para llevar a los niños desnutridos de Etiopía; pero al ver un reportaje en el que botaban la fruta al mar para regular el precio del mercado, sentí que no seguiría ni un minuto más en esta carrera.

Posteriormente ingresé a Psicología con el anhelo muy profundo de comprender la conducta humana que me era absolutamente absurda en aquel momento.

Creo que el haber estudiado ingeniería, antes de entrar a psicología, me dio una visión mas completa de las ciencias y cuando muchos se sorprendían de cómo había podido hacer un cambio tan brusco de carrera la verdad es que no noté tanta diferencia, ya que todas las ciencias básicas me sirvieron para comprender profundamente al ser humano, su conducta y la realidad.

-¿Cómo fue tu paso por la UDP? ¿Qué recuerdos guardas de tus años de estudio?

Mi paso por la escuela fue muy intenso, ya que en aquellos años se vivía una gran lucha social por el régimen político que se vivía. Yo no tenía ni tengo una posición político-partidista sino una profunda y comprometida postura humana y sentía que el dolor aumentaba con la brecha entre las polaridades existentes en nuestra escuela.  De forma bastante inocente, en 1988 postulé al  Centro de Alumnos con un sentido integracionista, es decir, invitando a trabajar a los alumnos de todos los colores políticos en la reconstrucción de nuestra realidad, pero evidentemente no fui bien entendida y por ello fui blanco de muchos ataques. Incluso Domingo Azun, nuestro decano en aquellos momentos, me veía con recelo, lo que con el transcurso de los años, se transformó en respeto y comprensión, sobre todo cuando se enfrentó a la vulnerabilidad de su enfermedad y a su progresión hacia la muerte lo cual me conmueve profundamente hasta hoy.

-¿En qué medida vislumbras que en estas últimas dos décadas ha cambiado el perfil del psicólogo y lo que se le debe enseñar a nivel de pregrado?

Estuve formando por varios años a psicólogos a nivel de  postgrado en psicología de la salud y psicología del dolor,  a punto de dictar el magíster para posteriormente concretar un doctorado en Chile junto a un grupo de profesionales destacados y reconocidos en Latinoamérica.  Pero, lamentablemente, fueron las propias escuelas de psicología las que se resistieron a que se concretara, lo cual fue otra gran decepción en mi vida como cuando me retiré de ingeniería. No obstante, tengo la certeza que la formación en Psicología de la Salud es lo que aún falta en la formación de los psicólogos, aunar las necesidades que tenemos en Latinoamérica en líneas de acción y programas que trasciendan las miradas miopes de enfoques particulares y seamos nosotros mismos los que primero aprendamos a ser consecuentes con nuestra profesión y misión en la sociedad.

-Finalmente, ¿cuáles son tus proyecciones de aquí a cinco años más?

Mi proyecto inmediato es terminar de escribir mi próximo libro que da forma a una trilogía con los dos anteriores, y seguir honrando la vida y sobre todo los años, aportando mi granito de arena para que nuestra sociedad sea más consciente, ya que somos vulnerables y necesitamos tratarnos con dignidad y cooperación, para así trascender los grandes retos que nos enfrenta la realidad.

Mi sueño adolescente, que en un comienzo pensé  se concretaría con ingeniería,  ha perseverado  en la forma de escribir libros que puedo ofrecer a quien los pueda necesitar y esto me permite decir… vida nada me debes, vida estamos en paz… como bellamente lo escribió Amado Nervo.

Conoce más sobre Marcela Lechuga en su web: http://www.marcelalechuga.cl/